miércoles, 6 de abril de 2011

Lamentosa alborada

Un día mi persona se dio cuenta del valor que tiene una mirada de la persona que más queremos, ese día no le di oportunidad al tiempo para volverme más viejo, y consulte con los cientos de amigos que tengo, mi interrogante era el cómo poder enamorar a esa mujer que no ama hombres, mis amigos solo reían diciendo que árbol de buenos frutos, nunca  dará frutos distintos a los que siempre ha dado, fueron muchedumbre cuando quise salir solo a pensar en lo lejano de un bosque. Ya en las entrañas del mismo, llegue a estar perdido, la noche caía lobos y aves cantaban, pero estaba tan decidido a encontrar una respuesta o una forma de acercarme a ella y poder sentir su calor, sus palabras cerca, tanto como en mi alma; que los arboles fueron mi cárcel, las flores mis estrellas, pues mas belleza no vi en un firmamento mas pisoteado; un ser nocturno me miro desde las sombras, sus ojos eran blancos de perla y segaban como plata pura, este me dice con una voz como de varios animales juntos  –el amor te trae a la inseguridad de este bosque, o la estupidez del hombre en busca de un sueño irreal. Y le hablo yo afirmando –el amor es lo único que puede destrozar o salvar a un ser, sea o no una verdad para ti, para mí lo es, y esta es mi forma de buscar su posible amor.  Mire en sentido contrario para alearme pero  el oculto individuo me dice con gran confianza y tenebrosa serenidad – ¿te irás así de simple? ¿Después de haber encontrado lo que buscabas? Perplejo e intrigado me vi en algo indescriptible, los vientos pronosticaban para mí pensar, una fuerte lluvia muy próxima, pude ver como se deshojaban las flores ante mis pies… morían estrellas y, este ser, esperaba mi respuesta, mi temor transmuto hasta ser una voraz lanza para preguntarle – ¿qué es lo que me propondrás? ¿Eres un no vivo buscando satisfacerse con mi dolor y con mi alma? si eso creo, tal vez ¡tengas poder! ¡Pero no te daré nada a cambio, de lo que me puedas dar! Este se empieza a reír y al reventar  entre carcajadas deja de verme – estás perdido en este bosque, y a menos de que lo quiera, podrás volver a ver un amanecer. Continua riéndose y termina diciendo – soy tu respuesta no tienes más por hacer, veraz lo que va a pasar y, me pedirás solo una cosa, a cambio no quiero tu alma quiero el profundo llanto de la soledad que escuchare desde tu corazón. La ira se hizo presente en mi, al sentir tan verdaderas sus palabras, entonces alguien puso su mano en mi hombro, al girarme, Salí de la oscuridad del bosque y, estaba en frente de ella,  esta me sonreía y sin idea de lo que pasaba, solo deje pasar lo que ocurriría, podría ser un sueño pero era feliz a su lado, ya nada más me importo éramos como dos estrellas y todo lo compartíamos; de pronto un mes, fue un día, y un día, solo era en realidad un segundo de mi imaginación, su voz me hizo mirar de nuevo a la oscuridad, por locura y realidad nunca había abandonado ese lugar, y tenía una decisión por tomar, entonces quise pedir iluminación divina, pero este lo tomo como una blasfemia propia, y troco el suelo dejándome postrado entre espinas, raíces y pantano. Fue allí cuando un ave negra de horrible aspecto me ataco sin razón más cierta que herirme, pero de pronto un ratoncillo salto ante mi rostro,  entre el ratón y yo, el agresor eligió devorárselo, en un acto rapaz y despiadado; pensé en mi fe, que esa era una luz muy irónica y no debía escucharla, tal vez analizarla, pero en mi confusión permanente no logro concretar nunca nada, soy el estúpido humano quien se deja guiar por instintos… ya sin moral alguna, ni voluntad por salir, pensé allí en lo que mis amigos decían, “el que es no deja de serlo” ya viendo a mi amada muy distante de mi cariño, me conforme con las ilusiones de aquella sombra y, opte por caminar buscando mi muerte… donde el lobo cantara, mis pasos seguían, donde los cuervos hambrientos aletearan, mis pasos se detenían, pero nada paso… entonces este ser oculto encarno sobre mi sombra y le rasgo ojos y boca para hablarme, – macabra sombra mía eres solo para decirme lo que me dolerá, pero que puedo hacer si no tengo más que a ella como el ser más amado mío, infernal sombra mía, que dirás ahora para convencerme.
Este ve que tanto, tan confuso estoy, que trastorna su voz en extraños sonidos apenas entendibles, buscaba condenarme, y dice – no te pido más, solo tomare tus sentimientos y estos serán del mundo, mas te querrá ella y al final sabrás que tan ignorante fuiste… pero yo no lo puedo hacer todo, dime que deseas y, tu solo te condenaras, pues es así como todo debe pasar.  Lo pensé unas horas mientras caminaba por el bosque, era una tregua o algo similar pues nada me molesto hasta que me detuve. Lo hizo él o mi corazón esplendido detuvo el tiempo, la seguridad estuvo conmigo y al no ver otro camino lo dije como un hechizo diabólico a media noche –profundo como el mar, sereno e inmortal, infinito en despertares al empírico acento del sabio, que promulga su palabra, palabra de semilla con gran raíz sin planta al sol sin fruto al vivo, seré intrigantemente único, el sabio incomprendido. Mis palabras terminan y las de él me seguían al pie de las mías –tendrás una enredadera por corazón, gran oscuridad en laberintos donde morirás por lo que desvaloraras. Mientras cada palabra suya fue dicha un conocimiento muy ajeno se adueño de mi y pude decir con el corazón –el amor de mi padre es dejarme vencerte.   Un alarido doloroso se desgarro de mi cuerpo como tajando mis sentimientos y fragmentándolos para dejarlos en el viento y a la deriva, en mi intento por seguir vivo y no dejar escapar nada más perdí mi consciencia. Escucho voces, sé que me alegra lo que escucho aunque las palabras no son de mi agrado, en mi intento por abrir los ojos me segó la luz de una ventana, pues por sus vidrios era más fuerte el sol. Un sujeto me miraba cuando desperté y se puso alegre, y no sé porque lo hace, aparentemente estaba en una clínica algo pobre y de bajos recursos, la noticia de mi ubicación voló tan rápido, que llegada la tarde de ese mismo día pude compartir con mis amigos un rato agradable, de momento pasaban cosas, que me recordaban que pronto los perdería, para probar las posibles habilidades que tenia, le comente a un allegado a mi corazón, lo sucedido y, este me dejo perplejo al decirme que solo llevaba perdido unos minutos, comprendo que para ellos solo Salí a caminar, cuando para mí, el tiempo fue eterno, al lado de la mujer causante de todo, un mes diría. Pero… ahora sé que nada es cierto en su totalidad, le dije –pruébame, que crees que me sería imposible en estos momentos. Con cara de incrédulo mira a la deriva como en busca de algo y de repente dice – ¡lo tengo! Pues escríbele algo a la niña que yo mas quiero, como de parte mía y según lo que ella haga o diga te creeré. – ¡bien! le dije, tome una hoja y le escribí algo muy simple, pensando en no pasarme y ser justo con mis palabras, le entregue lo hecho a mi amigo y este solo se fue, pensando que iría a entregarla,  me quede esperándolo, pero sin explicación, empecé a sentir, como las secuelas de algún sentimiento muy mágico y especial, se acercaban a mí, era de lógica que era mi propia esencia, la que divagaba por la mar de algún abismo, la que quería volver a mí, buscaba la dirección en que esta se me acercaba, pero antes que pudiera encontrarlo yo, este me hablo con la única voz que me puede manipular… “ella” la de mis sueños, era la de mis sentimientos también, y tenía una gran sonrisa en su rostro pues venia solo para agradecerme el haber escrito eso, pensé que era un mal entendido, al intentar decirle que no lo hice para ella, está ni me dejo hablar diciendo – gracias a este escrito una amiga mía soluciono un gran problema, esta lo regalo a mi novio de la dicha que sentía y él  quiso compartirlo conmigo cuando lloraba desilusionada  por algo que hizo y me dolió, niño cuando vi la letra sabia que la conocía, pero desconocía este talento que tienes, no dejes de escribir serás alguien muy grande si continuas así. De repente el viento se llevó mis sentimientos dejándola a ella allí, como esperando mi posible respuesta, al no saber qué hacer, le compartí la sonrisa que me regalo desde que llego y, se despidió para irse lento y, perderse entre la gente que cerca pasaba. Eso paso en el parque o, en el colegio o, en algún otro lugar, que no logro recordar con precisión. Las sensaciones que debo sentir para poder ser normal divagan fuera de mí ser,  mi cuerpo, mi alma. Empecé a sentir el gran vacío del que se refería el macabro, escasamente tenia sensaciones de sentimientos dentro de mí, pero sabía que ya no era yo y, que empezaba a cambiar;  al intentar buscar mis amigos, mis conocidos o alguien en quien refugiarme, encontré solo muros fríos llenos de humedad y hongos. Como última alternativa tendría a mi familia, pero al hablar con ellos, solo entendí que tan incomprendido era ya, tendría motivos para creer en lo que me pasaba y, no pensaba seguir su juego, sé que mi mente va sostenida o atada a un momento sin tiempo y, tal vez sin espacio. Ingenuidades dolerían como en la carne y lo real se confundiría con el sueño. Busque de una iglesia para encontrarme con dios y, analizar juntos una salida de esta locura a la que estaba sometido, estando allí cerré mis ojos y empecé a orar, se me empezaron a acercar algunas personas, al terminar de orar quise ver con quien estaba y, me aterrorizo la cantidad de seres espantosos que me rodeaban, estaba en una casa de bareque y no en un templo como pensaba, corrí y corrí despavorido pero estos no me seguían, al girarme para comprobarlo, me entere que mi amada les hablaba como una predicadora y gran líder, no entendí como dos especies distintas se comunicaban con tal armonía, ella me miro y alzo su voz diciendo – cierren sus ojos y miren a sus hermanos. Me sentí seguro con lo que escuchaba y, al cerrar mis ojos pude ver que me acompañaba en el templo sagrado, orando a mi lado, le preguntaría o le agradecería por lo que hizo, lo pensé unos segundos y continuaba con sus ojitos cerrados le iba a dirigir unas palabras cuando me detuvo con una sutil sonrisa. Me puse en pie y Salí de este lugar divino, pensando en las personas a las que abandone por seguir un sueño… volví a sentir su presencia, esta vez se dejo ver como el ser maligno que es y, sin nombre alguno que me dijera, ya lo tenía en cuenta y, ni pronunciarlo quisiera por el pensamiento que le guardo, era un vigoroso jinete que solo hablaba con mis miedos invocando mis penas  – veras como gozare con lo que empezaras a pagar.  Fueron sus palabras y sin pensarlo, sensaciones extrañas me impulsaron a escribirle, los mil versos agónicos, por tu amor en mi soledad, lugares incontables, momentos irreales o concretos, no descanse, hasta que agote la tinta de la primer pluma, fue allí cuando empecé a escribir con sangre, la misma que me mantiene vivo, los que me quedaban por componer, solo podía hacer unas cuantas cosas: extrañarla, escribirle y agrietarme por la soledad que me cree en mi incomprendido momento, pero empecé a escuchar los rezos de una persona, luego eran dos y después mas; entonces me detuve y sentí sed, luego pensé, de que sirve una vela encendida si no alumbra a nadie y, no sirve de nada al agotarse en vano, con un gran esfuerzo definí realidad de fantasía y, logre encontrarla esta vez le pregunte –si alguien diera la vida por tu infelicidad y, esta la olvidaras para ser feliz por el resto de la misma, la aceptarías. Se lo pregunte en un momento en que no sabía si se encontraba en una buena o regular temporada, no lo pensó mucho para decirme –le agradecería a esa persona de corazón que lo hiciera, por pensar primero en mí, pero bueno solo es una suposición, ¿no? Y le digo –si so-lo lo es.  Luego me fui en busca de aquel lugar donde el cobarde se hace hombre y, el hombre, amante, allí donde encontraría la muerte que busque desde un principio; un lobo salió de entre los árboles y escuche ruidos detrás de mí, pero no podía dejar de mirar ese lobo así que recogí una rama del suelo pensando en asustarlo con ruido, este animal se me arrojo y, un oso salió de mis espaldas para acabar herido por defenderme, ahora tengo claro que soy el cobarde de antes, el mismo ignorante que entro por primera vez aquí…   10 años más tarde por fin logre salir del bosque, pero nadie me reconoce, será este el precio que pago por pensar con desespero primero en mi, que en los demás, mi familia se fue de la ciudad, todos me creen muerto y, por lo que he visto, será mejor no cambiar lo que ya paso, ya estoy muerto. Y la veo sonreír, desde mi vida en solitario.

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